Lo que más agradece un cliente es saber siempre en qué punto está el trabajo, cuánto va a costar y qué va a recibir el viernes. Esta página cuenta cómo lo hacemos, con los plazos y las condiciones que después aparecen en el contrato.
1. Miramos lo que ya tienes
Si tienes web, empezamos por la auditoría al momento: en un minuto ves velocidad en móvil, seguridad, cómo te ve Google, legal, contacto y correo, en semáforos y frases. Es gratis y no pide cuenta ni tarjeta. Nos sirve para no proponerte una web nueva cuando la tuya se arregla en dos horas, y viceversa.
Si no tienes web o necesitas una aplicación, es una llamada de 30 minutos. Nos cuentas la cosa concreta que te quita tiempo o clientes; te decimos si tiene sentido hacerla, si existe algo hecho que la resuelve, y qué costaría. A veces la respuesta es "no lo necesitas todavía". Preferimos decirlo ahora.
2. Propuesta con precio cerrado, en 24 horas laborables
Un documento de dos o tres páginas: qué hacemos, qué no hacemos, qué necesitamos de ti, cuánto cuesta (sin IVA, cerrado), cuánto tarda contando desde que tenemos el material, cómo se paga y qué pasa después. Sin letra pequeña porque no hay más letra.
En software, la propuesta es por sprints de dos semanas con precio fijo cada uno, y el alcance del primero está escrito antes de empezar. Si el proyecto es grande, antes hay una sesión de alcance de medio día (450 €, que se descuenta del primer sprint) de la que sales con un documento que puedes llevar a otra empresa para comparar.
La aceptas desde el área de cliente y ahí queda, con fecha. Es lo que después firma el contrato y lo que vale si hay un desacuerdo.
3. Construimos por entregas que ves funcionando
Nunca pasan más de dos semanas sin que veas algo. En una web: primero el diseño de la portada y una interior en tu móvil, después la web en una dirección de pruebas mientras se monta. En una tienda: la ficha de producto y el proceso de pago antes que nada, y compras reales con tarjeta antes de entregar. En software: cada sprint termina con una entrega que pruebas con tu usuario.
Cada entrega se mide antes de enseñarla: Lighthouse en móvil, formularios enviando de verdad, correos llegando a Gmail y Outlook sin caer en spam, textos legales revisados. Lo que se mide se apunta, y el informe con las cifras va contigo en la entrega.
4. La cuidamos cada mes, si quieres
Una web entregada y olvidada suele dar problemas antes de dos años: versiones sin soporte, formularios que dejan de enviar, certificado caducado. Por eso ofrecemos mantenimiento desde 49 € al mes con alojamiento, copias diarias, actualizaciones probadas, vigilancia y un panel donde ves lo que pasa. Sin permanencia: si un mes no lo quieres, lo cancelas desde el panel y te llevas la copia.
No es obligatorio. Si prefieres alojarla tú o con otro proveedor, te entregamos todo y te ayudamos a instalarla.
Lo que es tuyo desde el primer día
- El dominio. Se registra a tu nombre, con tus datos, en tu cuenta. Es la causa número uno de disgustos cuando alguien cambia de agencia y la evitamos desde el alta.
- La web, la tienda o la aplicación. Con sus accesos de administrador. En software, el repositorio está a tu nombre y el contrato lleva la cesión del código.
- Los datos. Base de datos exportable, clientes, pedidos, textos. Nunca en un formato que solo nosotros podamos leer.
- Las cuentas de terceros. Google Ads, Search Console, la ficha de Google, Stripe: a tu nombre, con nosotros como gestores. Si te vas, nos quitas el acceso y sigues.
Con qué trabajamos
WordPress con un tema base propio para las webs de negocio y WooCommerce para tiendas, porque es lo que más profesionales conocen en España y lo que te permite cambiar de proveedor sin rehacer nada. Laravel con Filament para aplicaciones, portales e integraciones, que es también lo que sostiene esta plataforma y el área de cliente. n8n autoalojado para automatizaciones. Stripe y Redsys para cobrar. Umami para medir sin cookies. Servidores en Europa (Hetzner, OVHcloud con certificación ENS para administraciones), copias fuera del servidor cada día.
Lo que no usamos: constructores sin código que te atan a un proveedor, temas comprados con doscientas opciones que nadie toca, plugins de "cumplimiento" que prometen lo que no hacen.
Qué pasa cuando algo sale mal
Porque a veces sale mal. Si se cae la web, la vigilancia avisa en pocos minutos y se restaura desde la copia del día (o de la hora, en el plan Empresa). Si una actualización rompe algo, se vuelve atrás y se investiga antes de repetirla. Si una entrega no cumple lo que decía la propuesta, se corrige sin coste durante seis meses. Si no cumplimos un plazo por nuestra culpa, lo decimos con antelación y descontamos; si es porque el material no ha llegado, el plazo se mueve y también lo decimos.
Y si después de todo esto prefieres seguir con otro, te vas con todo. Lo repetimos porque es la pregunta que casi nadie hace en voz alta y la que más importa.
Preguntas sobre la forma de trabajar
No. Cada decisión te la planteamos con opciones, precio y consecuencia, en castellano. El panel, que estamos terminando, usará semáforos y frases. Si algo no lo entiendes, es que lo hemos explicado mal, y lo repetimos.
Alberto, que es quien habla contigo desde el primer correo. Cuando un proyecto necesita más manos (diseño, traducción, fotografía), lo decimos por escrito en la propuesta y seguimos siendo el único interlocutor.
En webs y tiendas el precio es cerrado y lo asumimos nosotros. En software se trabaja por sprints con precio fijo cada uno; si a mitad quieres algo nuevo, va al siguiente sprint y se ajusta el total por escrito. Nunca hay una factura que no hayas visto venir.
Webs y tiendas: 30 % al aceptar, 40 % al aprobar el diseño, 30 % a la entrega. Software: cada sprint por adelantado. Mantenimiento: mes a mes por tarjeta o domiciliación desde el área de cliente. Administraciones: factura electrónica por FACe al terminar cada hito.
30 días de ajustes tras la entrega en webs y tiendas, y corrección sin coste de cualquier fallo de lo entregado durante seis meses. En software, lo mismo sobre lo definido en cada sprint. Lo que no cubre: cambios de alcance, cosas que rompa un tercero (un plugin de pago, tu programa de gestión) o una web sin mantenimiento que se queda sin actualizar.
Te vas con todo. Dominio (siempre a tu nombre), web o aplicación completa, base de datos, repositorio y documentación. Sin penalización, sin "el código es nuestro". Lo ponemos en el aviso legal y en cada contrato porque es lo que más nos preguntan.